¡Quiero cambiar de trabajo! y no sé cómo

escalada

 

“Carlos está muy angustiado, ha sido una semana muy estresante en el trabajo y le ha costado mucho dormir bien por las noches. Se siente muy irritado y tenso ante cualquier dificultad, lo que le ha llevado a discutir con su mujer en un  par de ocasiones. Le planteo una serie de preguntas para averiguar a qué se debe ese estado de angustia. Vemos que tiene miedo a no conseguir el objetivo que se ha marcado y a quedarse en la situación actual sin más salidas. Desde hace un tiempo piensa que no será capaz de lograrlo, se centra en las dificultades y en los obstáculos que puede encontrar, en las pérdidas.  Los miedos le paralizan, se ha planteado tirar la toalla.

–Creo que no voy a ser capaz de “dar el salto” tengo miedo, no puedo arriesgarme tanto; ¿y si pierdo mi trabajo actual y no consigo ganarme la vida con el nuevo trabajo, cualquiera que sea? Además, supondrá robarle tiempo a mi familia, a lo mejor, por perseguir una quimera, un sueño que no lleve a ninguna parte. O, en el mejor de los casos, aunque consiga trabajar en lo que me guste, puede suponer menos ingresos. Mi familia y yo estamos acostumbrados a unos mínimos a los que nos sería difícil renunciar. ¿Cómo les voy a pedir que hagan ese sacrificio? –su voz suena quebrada.”

(Extracto del capítulo 4: ¡Quiero cambiar de trabajo! y no sé cómo. Maria Fontal, del libro “Coaching en la práctica. 10 historias reales de éxito. Ed. Amat)

Este relato muestra una de las realidades más comunes que bloquean el cambio laboral. En mi consulta veo constantemente reproducida esta situación. Cuando se aproxima el momento de cambiar de trabajo empiezan a surgir las dudas y el miedo bloquea la decisión. Esto es debido en parte a que, ante la incertidumbre, empezamos a imaginar el peor escenario posible: “creo que no voy a ser capaz…” dice nuestro protagonista. Otras expresiones como: “a los demás les resulta más fácil cambiar…” “…son más capaces” “…más valientes” “…no tienen miedo”, etc. son muy habituales y un reflejo de ese miedo, pero la mayoría no son ciertas. Más bien lo que estamos haciendo es anticipar, “pre-ocuparnos” en lugar de ocuparnos del problema. Ante esto suelo decir: “vamos paso a paso, no hace falta hacer saltos en el vacío, si no más bien ir resolviendo cada problema a medida que surja” y como en el deporte de la escalada, ir asegurando cada paso que se da. Así iremos adquiriendo la confianza necesaria para dar el siguiente paso con seguridad, sin desestabilizarnos. A la vez hay que ir haciendo un trabajo de sustituir esos pensamientos negativos, incapacitantes, por otros más posibilitadores del tipo: “si otra persona puede yo puedo siempre que sepa cómo” “todo el mundo siente miedo en algún momento de su vida, lo importante es cómo puedo superarlo yo en este momento”.

Y sobre todo no perder la esperanza, nunca es demasiado tarde para cambiar. Si se nos plantea una dificultad en el camino del cambio profesional, buscamos un recurso que nos permita superarla y eso nos va a hacer más fuertes, más sabios. El secreto está en perseverar.

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